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El COVID y el Nuevo Orden Mundial: el imperio de los milmillonarios

Se está utilizando la pandemia del COVID-19 para crear un gobierno mundial con el poder enfocado en un grupo de milmillonarios.

En marzo de 2020, el proyecto del Nuevo Orden Mundial de las Naciones Unidas (UNNWO, por sus siglas en inglés) anunció su campaña anual del Día Internacional de la Felicidad, junto con un llamado a la solidaridad y la unión para combatir el COVID-19. El tema de la campaña, según el UNNWO, fue el siguiente:

“… hacemos un llamado a las 7800 millones de personas en el mundo, y las 206 naciones y territorios del planeta, para que se unan de manera solidaria y firme en la lucha contra el coronavirus COVID 19”.

Aunque los objetivos de sustentabilidad del UNNWO como abordar la pobreza, el hambre, la contaminación del agua y más, parecen admirables, caen en la manipulación del gobierno mundial como la censura de los medios, la vigilancia masiva de los ciudadanos y el control total de la atención médica, como explicare con más detalle a continuación.

Un claro ejemplo de los peligros de las iniciativas es la Agenda de Inmunización de la Organización Mundial de la Salud del 2030, cuyo objetivo es vacunar a todas las personas en el mundo.

Bill Gates de la Fundación Bill y Melinda Gates, quien es un gran financiador de la OMS, tiene la intención de vacunar a la población mundial para enfrentar al COVID-19, así como rastrear y monitorear a las personas a través de la vigilancia digital. La Fundación Rockefeller también apoya el seguimiento masivo de las personas, todo bajo la excusa de detener la pandemia.

Pero ¿es posible que un gigantesco sistema global de vigilancia creado por el COVID-19 sea desmantelado una vez que desaparezca la pandemia? ¿O solo se transformará en otros métodos de vigilancia presentados como mecanismos para proteger la “salud pública”?

La obsesión por las vacunas está controlando las masas

A medida que la pandemia del COVID-19 sobrepasó los seis meses y aumentó el número de casos reportados en algunos países y estados, la espera de una vacuna se intensificó, con numerosos fabricantes compitiendo por ser los primeros en obtener resultados.

Esa distinción se produjo a mediados de julio, cuando los resultados iniciales de una vacuna desarrollada por Moderna, patrocinada por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, recibieron una crítica positiva en The New England Journal of Medicine (NEJM) y complació a Wall Street.

Lo interesante es que Moderna “nunca había producido una vacuna que fuera aprobada, ni tampoco había realizado pruebas masivas”, según The New York Times. Sin embargo, aprovechó la oportunidad del COVID-19 y continuo con su trabajo. Pero cuando lo piensa, es irracional toda la atención que ha obtenido el candidato a la vacuna.

Los efectos adversos son una probabilidad, tal como sucede con todas las vacunas. Incluso las personas que defienden las vacunas han expresado su preocupación sobre los posibles efectos adversos de una vacuna tan apresurada.

Algunas personas importantes están hablando al respecto, desde Bill Gates (más sobre esto a continuación), el presidente ejecutivo de Merck, Kenneth Frazier, hasta el inventor de la vacuna contra el rotavirus, el Dr. Paul Offit, quien una vez ocupó la cátedra en Merck en el Hospital de Niños de Filadelfia.

Offit expresó su opinión sobre la rapidez con la que las compañías de vacunas estaban impulsando el desarrollo de la vacuna, y advirtió sobre posibles problemas de seguridad y eficacia que podrían ocurrir al suministrarla a miles de personas “sin una gran prueba de seguridad y eficacia”.

Frazier tenía preocupaciones similares, al comentar que “Si van a usar una vacuna en miles de millones de personas, es mejor saber qué puede hacer dicha vacuna”. En esa misma línea de pensamiento está la cuestión, como con todas las vacunas, de que la inmunidad o la duración no estén aseguradas porque esta “inmunidad” no se está adquiriendo de manera natural.

Otra cuestión es que el monitoreo de las personas y las aplicaciones para determinar el contacto de una persona que pudo haber estado expuesta son demasiado agresivos.

Por ejemplo, incluso si una persona no experimenta síntomas de COVID-19, los gobiernos, ya sean locales o nacionales, podrán ponerla en cuarentena en contra de su voluntad, según un YouTuber que relata su entrenamiento para monitorear personas en un video.

Además, según el destacado perito en derecho Alan Dershowitz, gracias a un fallo que sucedió hace 115 años en la Corte Suprema de los Estados Unidos, las autoridades pueden exigir la vacunación de una persona en contra de su voluntad con el fin de proteger la salud pública. Por otro lado, no pueden hacerlo si la vacuna está destinada únicamente a proteger la salud de una persona, explica.

Mientras que otros académicos debaten qué tan lejos puede llegar el gobierno federal con esto, dichas amenazas a los derechos y la salud continúan en aumento. Y, ciertos grupos de medios de comunicación, que deberían apoyar la libertad de expresión, están apoyando la propuesta de remover los derechos de libertad de expresión.

Media Matters, que es el grupo liberal de vigilancia de los medios de comunicación, está tratando de desacreditar a los grupos de seguridad de las vacunas que creen que podrían detener el uso de vacunas a nivel mundial.

El grupo Media Matters promueve la censura de los grupos para la seguridad de las vacunas

Un artículo de Media Matters, titulado “The Most Notorious Anti-Vax Groups Use Facebook to Lay the Groundwork Against the Novel Coronavirus Vaccine”, trata de desacreditar al Centro Nacional de Información Sobre Vacunas (NVIC, por sus siglas en inglés), el Children’s Health Defense y el Informed Consent Action Network.

El artículo determina que estos grupos son una amenaza:

“Dado a que aumentaron los casos del nuevo coronavirus y se están realizando muchos esfuerzos para desarrollar una vacuna, las organizaciones más importantes que buscan combatir el uso de vacunas en los Estados Unidos están utilizando Facebook y otras plataformas de redes sociales para desacreditar una posible vacuna”.

Media Matters está enfurecido porque Facebook permite que los grupos parezcan de carácter informativo en lugar de calificarlos como “información falsa sobre vacunas”. Esto es muy importante, escribe Media Matters, porque el apoyo hacia las vacunas está disminuyendo:

“En los Estados Unidos, el apoyo a las vacunas ha sido mucho menor durante las dos últimas décadas. Una encuesta realizada en enero de 2020 en Gallup encontró que el 84 % de las personas en los Estados Unidos cree que es ‘importante’ vacunar a los niños, frente al 94 % en el 2001.

La encuesta encontró que el apoyo a las vacunas es menor ‘entre casi todos los subgrupos en los Estados Unidos’. Gallup atribuyó esto a la información falsa sobre las vacunas, en particular la relación entre las vacunas y el autismo”.

La vacunación es cada vez más difícil de promocionar

Media Matters cita un estudio de 2014 publicado en la revista Pediatrics que identificó cuatro formas en las que se promocionan las vacunas y cómo ninguno de estos mensajes está funcionando.

La revista enumeró las cuatro maneras de “disminuir la mala percepción sobre las vacunas y aumentar las tasas de vacunación para combatir el sarampión, las paperas y la rubéola”:

Por medio de información de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades que explica la falta de evidencia de que la MMR causa autismo
Por medio de Información textual de la Vaccine Information Statement sobre los peligros de las enfermedades que previene la MMR
Por medio de imágenes de niños con enfermedades que se previnieron por la vacuna MMR
Por medio de un texto dramático de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades sobre un bebé que casi muere de sarampión
Sin embargo, los mensajes no funcionan e incluso son contraproducentes, explica Media Matters. [Y] “podría ser contraproducente tratar de ‘corregir la información falsa sobre las vacunas’”.

Es probable que los mensajes sean contraproducentes porque las grandes compañías farmacéuticas y las grandes compañías de biotecnología enfrentan un problema de credibilidad, gracias a los muchos medicamentos que han retirado del mercado después de asegurar que son seguros.

Además, el “contenido que está en contra de las vacunas”, como lo llama Media Matters, podría ser más convincente que los mensajes diseñados para vender las vacunas:

“Otro factor negativo en Facebook y otros medios sociales es que la investigación sugiere que el contenido que está en contra de las vacunas tiende a ser más popular que el contenido que apoya las vacunas”.

Es probable que estos mensajes tengan un mayor impacto en las personas más jóvenes que tienden a usar más las redes sociales, admite Media Matters:

“Según un informe del Center for Countering Digital Hate… en los Estados Unidos, la cifra de personas que ‘usan más las redes sociales que los medios tradicionales para leer noticias y actualizaciones sobre el Covid’ y que aceptaran la vacuna es menor que las personas que consultan los medios de comunicación tradicionales”.

Media Matters tiene una enorme influencia sobre los medios de comunicación convencionales

Los 2 millones de dólares de financiamiento de Media Matters provienen de progresistas ricos a través de la Fundación Tides, con otros financiamientos de MoveOn.org y el New Democrat Network, según la revista National Review. En 2010, George Soros, una de las personas más ricas del mundo le otorgó un millón de dólares al grupo, según The New York Times.

El autoproclamado “grupo de verificación de hechos”, fundado por David Brock, afirma que su misión es contrarrestar a los medios conservadores, y ha tenido mucho éxito. Según el sitio web Daily Caller:

“El grupo logró su primer paso significativo en 2007 con el despido del anfitrión Don Imus de MSNBC. Justo antes de Pascua de ese mismo año, un empleado de Media Matters grabó el ataque de Imus contra el equipo de baloncesto femenil, Rutgers, y de inmediato reconoció su potencial provocativo.

La organización entró en acción, al notificar a organizaciones como la NAACP, la National Association of Black Journalists, y Sharpton’s National Action Network, todas las cuales se unieron a la causa. Al final de la semana, despidieron a Imus”.

Media Matters enlistó a la National Hispanic Media Coalition, la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos y grupos similares para presionar a la CNN a expulsar a Lou Dobbs por presuntos comentarios racistas. En noviembre de 2009, Dobbs dejó CNN, y el Daily Caller citó a un miembro de Media Matters que hizo el comentario: “Logramos que lo despidieran”.

Media Matters también lanzó lo que denominaron una “campaña para exponer la retórica racista de Glenn Beck con el fin de educar a los publicistas sobre las prácticas en su programa”. La campaña fue de gran ayuda para su salida de Fox News.

Media Matters también puede publicar sus historias tergiversadas en canales de noticias y etiquetarlas como reales. Según Daily Caller, fuentes de la organización presumieron de haber creado historias en The Washington Post, San Francisco Chronicle, The Angeles Times y en blogs como Daily Kos, Salon y HuffPost. También informaron su participación en The New York Times:

“Jim Rainey en el LA Times publicó muchos artículos nuestros”, continuó el empleado. “También lo hizo Joe Garofoli en el San Francisco Chronicle. Le hemos enviado historias a Eugene Robinson y EJ Dionne [para el Washington Post]. Brian Stelter en el New York Times fue de mucha ayuda.

Ben Smith, un antiguo político que trabaja en BuzzFeed.com, publica la historia que desee”, explicó el antiguo empleado, cuya cuenta fue confirmada por otras fuentes. Los empleados de Media Matters “sabían que podían otorgarle material a Ben Smith y Plum Line, que es el blog del Washington Post de Greg Sargent, y es ahí a donde lo enviaron”.

Según lo descrito por Sharyl Attkisson, el impacto de Media Matters preocupa a muchas personas:

“El problema es que muchas organizaciones de noticias e incluso grupos de periodismo como Poynter usan Media Matters y sus afiliados como si se tratara de fuentes legítimas.

Es posible que ignoren las inclinaciones de Media Matters, o prefieran mantener a los lectores mal informados porque están de acuerdo con sus puntos de vista.

Uno de los principales intereses que Media Matters y sus afiliados siempre han tenido a lo largo de los años es el de la industria farmacéutica. A menudo difaman a los científicos y periodistas que informan los problemas de seguridad en torno a los medicamentos y vacunas, al clasificarlos como ‘anti-vaxxers’.

Por supuesto, es como si alguien le dijera que ya no compra llantas Firestone porque tienen muchos problemas, eso no quiere decir que me opongo al uso de las llantas, tampoco quiere decir que no creo en la caridad, simplemente porque expongo el fraude dentro de organizaciones benéficas”.

El COVID-19 y las vacunas son una manera de incrementar la riqueza cuantiosa

Forbes compiló una lista de 10 milmillonarios que se han beneficiado desde el inicio de la pandemia del COVID-19. Hasta arriba de la lista podemos encontrar a Stéphane Bancel, presidente ejecutivo de Moderna, cuyos resultados de los ensayos fueron publicados por NEJM. Según Forbes:

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